Datos de confirmación: Tal como vimos en la lección No. 23 acerca de la doctrina de la Trinidad, en nuestras versiones de la Biblia al español, se usan diferentes terminologías, especialmente del hebreo y el griego, aplicadas en la traducción del término "Dios" pero en realidad, según DECEL-Diccionario Etimológico Castellano en Línea,56 el término Dios procede del latín "deus" [ser de luz], que se aplica a cualquier "divinidad", aunque sea pagana, pero se usa también para referirse a nuestra Deidad.62 Específicamente para aludir a Dios el Padre, por cuanto, todavía el "Hijo" no se había revelado a la humanidad. Luego, cuando apareció Jesucristo en la escena de la historia, basados en sus propias declaraciones, sus discípulos, así como la sucesión apostólica, mantuvieron la creencia de que, Él era divino. Todo lo cual quedó oficialmente definido en el Concilio de Nicea (325 d. C.),47 donde se deliberó y se discutió el concepto de (su "divinidad") y se estableció que el Hijo era "Divino", de la misma esencia del Padre, o consubstancial con Él, según el concepto griego de "οὐσία" [ousía]. Lo mismo se definió en el Concilio de Constantinopla (381 d. C.), acerca del Espíritu Santo. Este concepto se establece, Según la Enciclopedia Católica, en el hecho de que, la sucesión apostólica concebía al Hijo y al Espíritu Santo como una emanación del Padre, quien es la única fuente de Divinidad por la cual ellos son sustentados.47 No obstante, a esta concepción se le sumaron otras variantes concebidas por Orígenes, teólogo cristiano de aquella época, que le dan un carácter de mayor complejidad, segun vimos en nuestro estudio del tema.
Ahora bien, según este concepto, el hecho de que Jesucristo es considerado un Ser Divino, así como el Padre y el Espíritu Santo, es del todo lógico que a Él se le confiera también la concepción del latín “Deus”, que posteriormente, con el origen del idioma castellano, que tuvo su proceso de formación entre los siglos VI al X d. C., derivó en la terminología “Dios”. Por eso los traductores de nuestras versiones de la Biblia al español lo traducen como Dios sin importar si se refiere al Padre, al Hijo, o al Espíritu Santo. Sin embargo, esto ha traído como consecuencia lógica, gran confusión entre muchos creyentes, por cuanto interpretan que se refiere a un segundo Dios. Por lo cual, mi criterio muy personal como expositor de estos temas teológicos, es que, desde el punto de vista académico, lo más correcto es referirse a Jesucristo como “Divino”, no como Dios; solo para evitar la confusión entre creyentes no experimentados en estas concepciones de la teología cristiana. Porque en realidad, el concepto de “Dios” como tal, se refiere a una Divinidad, mientras que Jesucristo, no es la Divinidad o la (Deidad) misma, sino un Ente Divino integrante de ella. Por eso en el Concilio de Nicea, además del concepto de "οὐσία" [ousía], referente a la esencia divina, se estableció también el concepto de la "hipóstasis", referente a la persona o realización individual: Una sola ousía en tres hipóstasis. Quiere decir: La misma esencia divina del Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo.