Reflexión: Antes de proceder a la verificación de las evidencias de los textos bíblicos de las versiones señaladas y las fotografías de los manuscritos hebreos, sugiero al lector considerar los detalles de esta reflexión acerca de cuándo, el uso del nombre Jesús es aceptables, y cuándo es requerido el uso de su nombre original Yeshúa.
Tal como lo expongo en la introducción a este tema, en cada una de las variantes del nombre conferido al Hijo de Dios en los diferentes idiomas, Él ha hecho grandes y maravillosos milagros en el corazón y la vida de todos los que le han creído.
Sin embargo, analicemos la siguiente reflexión: Por ejemplo, supongamos que usted tiene un amigo norteamericano, hijo de padres igualmente americanos que viven en Estados Unidos de America y solo hablan el idioma inglés. Por eso sus padres le pusieron por nombre John (Yohn), y usted lo conoce desde que él era niño. Pero John en español es Juan. Así que, usted puede crear un relato y decir: Cuando Juan era niño, sus padres lo llevaron de campismo, pero él se separó de ellos inadvertidamente; y ellos y sus demás familiares y amigos que los acompañaban, preocupados por su ausencia lo llamaban a voces repetidamente Juan, Juan… donde estás? Pero, ¿Cómo va a decir usted que lo llamaban Juan, cuando ya sabemos que todos ellos eran americanos y hablaban inglés solamente? Claro que no podían llamarlo Juan, sino John (Yohn) por ser su nombre original en su propio idioma, no en el mío y suyo, porque ellos y todos los familiares, amigos y conocidos del niño hablan inglés, no español como usted y yo. Quero decir que, ni usted ni yo ni nadie más, tiene derecho de decir que ellos lo llamaban, Juan porque sería una falsa afirmación de un relato tergiversado.
Ese es el caso de las narraciones bíblicas traducidas al español, donde el traductor no se conforma con llamarlo Jesús, sino, que pone ese nombre en boca de los profetas, los ángeles, sus discípulos y otros como el ciego Bartimeo que dice el traductor que lo llamó repetidas veces: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí. De igual manera dice que Pedro le dijo al paralítico a la entrada del templo: En el nombre de Jesucristo, levántate y anda. Bien sabemos que ni Bartimeo ni Pedro ni el paralítico hablaban español, ni siquiera griego, porque todos ellos eran hebreos y ese era el idioma de su tiempo, el cual hablaban entre ellos. Ademas de ello, el idioma español no existía en ese tiempo, porque su formación tuvo lugar entre los siglos VI al X después de Cristo. Por lo tanto, el ciego nunca pudo haberlo llamado Jesús, cuya pronunciación tuvo lugar en el siglo XVII cuando el sonido actual de la “J” como letra inicial, se introdujo en nuestro idioma. Por lo cual, el ciego debió haberlo llamado Yeshúa, como se pronuncia en hebreo. De igual manera Pedro, debió haberle dicho al paralítico (parafraseando la frase): En el nombre de (Yeshúa Hamashía), levántate y anda. Cualquier otro nombre que se le atribuya a la expresión de los personajes mencionados, es una falsa declaración que sostenida por los siglos, tal como sabemos, para mi criterio se convierte en una mentira y en un descrédito aberrante e intolerable a la veracidad de las Sagradas Escrituras, que la inspiración divina no protege. Esa y solo esa, es mi protesta, referente al uso del nombre del Hijo de Dios.
Quiero decir que, aunque usted y yo, así como toda persona que hable español, puede llamarlo Jesús, porque ya sabemos que si lo hacemos, Él nos oye y nos responde por ese nombre. Sin embargo, no tenemos derecho a decir que los profetas, los ángeles y demás personajes mencionados, lo hayan llamado Jesús, porque estaríamos afirmando una mentira intolerable.
Nota: Las referencias del libro de Nehemías no las he reflejado en estas evidencias, debido a que en la Septuaginta ese libro está adicionado al de Esdras y aunque las referencias están en existencia, no se corresponden con el mismo orden descrito en las versiones al español.
Evidencias adicionales: Estas evidencias están basadas en la existencia de fragmentos de manuscritos del Evangelio de Juan y el de Lucas en el idioma hebreo, localizados en la caja de miscelánea de la Biblioteca del Vaticano. Lógicamente, según nuestro estudio realizado acerca de los nombres del Padre y del Hijo, estos manuscritos deben constar de una época posterior al siglo X d C, ya que contienen los signos vocálicos adicionados por los masoretas. Y por ende deben de haber sido traducidos del griego o de algún otro idioma entre los que ya existían. No obstante, de todas suertes constituyen una prueba evidente de que hace varios siglos que el nombre del Hijo de Dios era conocido y usado en hebreo, como Yeshúa.
Estas fotos proceden de las evidencias presentadas por Nehemias Grdon en su video de Nuevos hallazgos de manuscritos hebreos del Nuevo Testamento. Acceda al video a través del siguiente link: https://youtu.be/xwlkHEPBbIw