Aunque el apóstol Pablo hizo uso del término griego "harpazo" segun Primera de Tesalonicenses 4: 17, en el que se basan algunos de los exponentes del “rapto” para darle crédito a sus enseñanzas, este, sin ebargo, según el Interlineal Griego-Esepañol por Francisco Lacueva, se trduce como "arrebatamiento", pero este sera inmediato al aviso previo del sonido de las trompetas, a la vista de todo ojo. No como "rapto", el cual no incluye aviso previo inmediato.
Lo cierto es que, en un período de más de quince siglos no hay evidencias de que la Iglesia hubiera practicado esa doctrina. Porque, aunque durante todo ese tiempo la Biblia no se había traducido aún al español, sin embargo, cuando se hizo en 1559, fue traducida por Casiodoro de Reina y revisada por Cipriano de Valera, monjes de la Iglesia Católica, con un basto conocimiento bíblico, en sus idiomas originales y un dominio pleno de la doctrina de la Iglesia, desde sus inicios hasta esa fecha. Por lo cual, se asume con todo el sentido de la lógica, que si la práctica una doctrina de tanta repercusión como los acontecimientos de la segunda venida de Cristo, hubiera estado asociada al “rapto”, ellos no hubieran pasado por alto en su traducción, un detalle de tanta importancia para los lectores bíblicos del mundo hispano. Y con el mayor respeto a la manera de pensar de cada quien, ese es el mismo concepto que mantengo con respecto a la doctrina del “calvinismo”.